Vamos a empezar por donde no nos conviene. Somos una clínica con clases grupales, así que lo lógico sería que este artículo dijera que el grupo es mejor. La evidencia no lo dice.
Grupo vs. individual: empate
El mejor ensayo sobre esto es español: 827 participantes en 21 centros de atención primaria de 8 comunidades. Compararon el mismo programa de ejercicio en formato grupal e individual. A los 12 meses, se había caído al menos una vez el 20,2% del grupo individual y el 20,8% del grupal. Conclusión de los autores: equivalente.
Y la supervisión, ¿aporta? Menos de lo que uno esperaría. Un metaanálisis con casi 3.000 mayores encontró 81% de asistencia tanto en supervisado como en no supervisado, y de todas las ventajas del supervisado, solo una sobrevivió al análisis riguroso: la fuerza de extensión de rodilla, con un efecto pequeño.
Entonces, ¿para qué el grupo?
Por una razón que sí es sólida y que rara vez se dice en voz alta: cuesta un tercio. En el mismo programa español, el coste por participante fue de 38 € en formato grupal frente a 88 € en individual, con la misma eficacia. El grupo no es mejor: es la forma de que más gente acceda a lo que funciona.
Lo que sí cambia el resultado: qué entrenas
Aquí está la comparación que de verdad importa, y no es grupo contra gimnasio. Es el ejercicio correcto contra el ejercicio que hace casi todo el mundo. Según la revisión Cochrane con 108 ensayos:
- Programas multicomponente: reducen las caídas un 34%.
- Ejercicio de equilibrio y funcional: un 24%, con certeza alta.
- Caminar, bailar o solo hacer pesas: efecto incierto.
El problema no es dónde entrenas. Es que salir a andar y hacer un par de máquinas no es lo que ha demostrado funcionar.
— Equipo clínico Bsalud
La OMS lo pone en números: los mayores necesitan fuerza dos o más días por semana y trabajo multicomponente con equilibrio tres o más días. Ambas, recomendación fuerte. Eso no sale de un paseo.
«Es gimnasia de mantenimiento para abuelos»
El ensayo del programa Vivifrail se hizo con personas de 84 años de media, frágiles, con deterioro cognitivo leve o demencia leve. En tres meses mejoraron su función física, su puntuación cognitiva y su estado de ánimo. Sin efectos adversos.
No es mantenimiento. Es dosis terapéutica con progresión, aplicada justo donde se asume que ya no queda margen. Aunque conviene decir el otro lado: en ese mismo ensayo no hubo diferencias significativas en caídas, y la adherencia bajó del 79% al 68% en dos meses. Ni siquiera en un ensayo la gente cumple.
Lo que no te vamos a prometer
Que venir a clase te quite la soledad. Es el argumento más fácil de vender y la evidencia no lo respalda: la revisión de referencia, con 38 ensayos y más de 5.000 participantes, encontró mejora en la función social —y precisamente los efectos más fuertes en formato grupal dirigido por un profesional sanitario— pero ningún efecto sobre la soledad, el apoyo social o las redes sociales.
Y no es un asunto menor. El metaanálisis de referencia lo midió al revés de como suele contarse: quienes tienen relaciones sociales fuertes presentan un 50% más de probabilidad de supervivencia, una magnitud que los autores sitúan por encima de factores como la obesidad o el sedentarismo. Precisamente por eso la soledad merece intervenciones que funcionen — y contra la soledad funcionan mejor las psicológicas que una clase de ejercicio.
Entonces, ¿qué te llevas?
Que la pregunta «¿grupo o por mi cuenta?» es la pregunta equivocada. La buena es: ¿estoy haciendo el ejercicio que ha demostrado funcionar, a la dosis que ha demostrado funcionar, y alguien ha medido de dónde parto?
Eso es lo que intentamos que sea el ejercicio terapéutico en grupo — y la Unidad Antifrágil, si tu caso es más frágil.
Escrito por el equipo clínico de Bsalud. Esta lectura es informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.


