Decenas de veces cada semana, Google enseña esta web a alguien que ha buscado «pilates» y el nombre de su pueblo. Lo primero, para no hacerte perder el tiempo: en Bsalud no damos pilates. Lo segundo: si lo que buscas es lo que casi todo el mundo busca con esa palabra — moverte con criterio, ganar fuerza sin hacerte daño, saber qué hacer con un dolor de espalda que va y viene —, es probable que sí tengamos lo tuyo. Te contamos en qué se parece y en qué no, con lo que está medido.
Qué es el pilates y qué dice la evidencia
El pilates es un método de ejercicio centrado en el control del movimiento, la estabilidad del tronco y la respiración, en colchoneta o en máquinas. Y funciona. La revisión Cochrane sobre pilates y dolor lumbar reúne 10 ensayos con 510 personas: comparado con no hacer casi nada, reduce el dolor y la discapacidad con un efecto entre pequeño y medio, con evidencia de calidad baja a moderada.
La parte que interesa viene después. Cuando el pilates se compara con otros ejercicios, la misma revisión no encuentra diferencias claras: «no hay evidencia concluyente de que sea superior a otras formas de ejercicio», y recomienda elegir según la preferencia de cada uno y el coste. En un único ensayo, a medio plazo, la función mejoró algo más con los otros ejercicios — un ensayo y calidad baja; lo decimos por completitud, no como argumento.
Dos análisis en red más recientes dicen lo mismo con más datos. Uno, con 89 estudios y 5.578 pacientes, sitúa al pilates entre los tipos de ejercicio más eficaces para el dolor lumbar junto con el trabajo de fuerza, el control motor y el ejercicio aeróbico — con evidencia de calidad baja — y deja fuera los estiramientos, que no hicieron más que el grupo de control. Otro, con 217 ensayos, coloca algo por encima al pilates, al método McKenzie y a la restauración funcional (sobre McKenzie los dos análisis no se ponen de acuerdo), y concluye con una frase que suscribimos: haz el ejercicio que te guste, porque es el que vas a mantener.
Si te gusta el pilates y te va bien, sigue. No te vamos a decir que lo nuestro es mejor: los estudios que comparan tipos de ejercicio no encuentran un ganador.
— Equipo clínico Bsalud
Lo que hacemos nosotros
Lo que damos en nuestras tres clínicas se llama ejercicio terapéutico en grupo: clases de máximo siete personas, siempre con un fisioterapeuta, y con un contenido que no sigue un método sino un objetivo. Se trabaja de pie y con carga — mancuernas, kettlebells, bandas, el propio peso — y con ejercicios que se parecen a lo que la vida te pide: levantarte, agacharte a coger algo del suelo, cargar, subir escaleras, aguantar sobre una pierna.
¿Por qué ese contenido y no otro? Porque es el que señala la evidencia para lo que la gente suele venir a buscar:
- Fuerza. La Organización Mundial de la Salud recomienda trabajo de fuerza al menos dos días por semana a cualquier edad; y a partir de los 65, además, ejercicio multicomponente con equilibrio tres o más días.
- Equilibrio y caídas. La revisión Cochrane sobre prevención de caídas (108 ensayos, 23.407 personas) encuentra que el ejercicio que reta el equilibrio y es funcional las reduce un 24 %, con certeza alta — y que la fuerza sola, sin equilibrio, tiene un efecto incierto. Por eso en la clase se trabaja de pie.
- Progresión. La carga sube cuando tú subes. Un ejercicio que no cambia deja de ser un estímulo.
- Supervisión. En personas mayores, los programas de fuerza y equilibrio supervisados mejoran más el equilibrio y la fuerza que los que se hacen por libre (11 estudios; sus autores piden cautela por la calidad moderada de los ensayos). Siete personas por clase es lo que permite que el fisioterapeuta vea cómo te mueves.
Y el circuito alrededor de la clase, que es lo que la hace terapéutica: antes de entrar en un grupo te medimos — fuerza, equilibrio, marcha, lo que te duele — y con eso decidimos en qué grupo encajas o si te conviene empezar en individual. Al cabo de unas semanas volvemos a medir. Si no ha cambiado nada, cambiamos nosotros.
En qué se parece al pilates y en qué no
Para quién es (y para quién no)
Un grupo así tiene sentido si te reconoces aquí:
- Buscabas pilates para un dolor de espalda que va y viene, y quieres que alguien te diga qué hacer con él, no solo que te dé una clase.
- Quieres ganar fuerza y no sabes por dónde empezar, o te da respeto empezar con pesos sin nadie delante.
- Tienes una lesión, una operación reciente o una patología que hay que tener en cuenta al elegir los ejercicios.
- Te has caído o te da miedo caerte.
Y no hace falta si estás bien, disfrutas de tu clase de pilates y te dura. Sigue con ella. Te lo decimos de verdad, aunque no seas tú el cliente: la evidencia dice que el mejor ejercicio es el que mantienes.
Cómo empezar
Se empieza por una valoración de 40 minutos en la clínica que te quede más cerca: Oleiros, en Santa Cristina, Betanzos o Pontevedra, en el centro. Salimos de ella con tus números y con una recomendación honesta: grupo, individual, o seguir como estás. Si es grupo, te decimos cuál, con quién y a qué hora.
Escrito por el equipo clínico de Bsalud. Esta lectura es informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.


