En España, alrededor del 30% de las personas mayores de 65 años que viven en su casa se caen al menos una vez al año. Y hay un dato que casi nadie conoce: las caídas se han convertido en la primera causa de muerte por causas externas en nuestro país.
Pero lo más importante para ti, hoy, es otra cosa: una caída previa es uno de los predictores más potentes de la siguiente. Por eso esta primera caída es el mejor momento para actuar, no para restar importancia.
1. En el momento: no la levantes todavía
Ante sospecha de lesión o fractura —y más aún si nadie ha visto la caída— la recomendación es no incorporar ni movilizar a la persona. Llama al 112 si se ha golpeado la cabeza, la espalda, el cuello o la cadera, o si no puede levantarse.
2. Señales que obligan a ir a urgencias
- Ha perdido el conocimiento, aunque fuera un instante, o está desorientada.
- Le duele al intentar incorporarse, o ves una deformidad en una extremidad: no la muevas.
- Sangra por la nariz, la boca o los oídos.
- Tiene náuseas, vómitos o una somnolencia que no es la habitual.
- Le cuesta respirar después de un golpe en el pecho.
Y aunque aparentemente esté bien, lo recomendable es que la vea un profesional para descartar una lesión interna. Con un motivo de peso: una caída puede ser la forma en la que se presenta otra enfermedad — desde una neumonía hasta un infarto sin dolor en el pecho. Si la caída fue inexplicada, hay que estudiar si hubo un síncope.
3. El tiempo en el suelo importa
Que una persona mayor pase mucho tiempo en el suelo tras caerse es una señal de alarma mayor: el consenso español considera criterio de gravedad haber estado tendido una hora o más sin poder levantarse, y obliga a valorar la caída. Anota siempre cuánto tiempo estuvo y si pudo levantarse sola.
4. Lleva estas respuestas al médico
La mayoría de consultas tras una caída se desaprovechan porque nadie recuerda los detalles. Escríbelas en el móvil antes de ir:
- ¿Cuándo y dónde fue? ¿Qué estaba haciendo?.
- ¿Perdió el conocimiento? ¿Notó palpitaciones o mareo antes?.
- ¿Le fallaron las piernas de golpe, tropezó, o se levantó y se mareó?.
- ¿Cuánto tiempo estuvo en el suelo? ¿Pudo levantarse sola?.
- ¿Se ha caído más veces en los últimos 12 meses? ¿Cuántas?.
5. El miedo: ocurre a la mitad, y no se pasa solo
Si desde la caída no quiere salir, no es exageración. El miedo a caer afecta a cerca de la mitad de las personas mayores, y haberse caído el último año casi triplica la probabilidad de tenerlo. El problema es lo que viene después: menos actividad, menos fuerza, peor función.
«Ya se le pasará» es la respuesta equivocada. Las guías internacionales recomiendan ejercicio, terapia cognitivo-conductual y/o terapia ocupacional para reducirlo. Y por rigor: que la caída provoque miedo está demostrado; que el miedo cause por sí solo la siguiente caída, no tanto.
6. Lo que SÍ previene caídas (y lo que no)
Aquí es donde casi todo el mundo se equivoca de buena fe. La revisión Cochrane con 108 ensayos y más de 23.000 personas encontró que el ejercicio reduce la tasa de caídas alrededor de un 23%, con certeza alta. Pero no cualquier ejercicio:
- Ejercicio que desafía el equilibrio y es funcional: −24%, certeza alta.
- Programas multicomponente: −34%.
- Tai Chi: −19%.
- Caminar, bailar o solo hacer pesas: efecto incierto.
Salir a andar es buenísimo para la salud. Pero no es un programa de prevención de caídas — y en el único ensayo que lo puso a prueba en mujeres que ya se habían roto un hueso, a las que se aconsejó caminar rápido se cayeron más, no menos.
— Equipo clínico Bsalud
La dosis también parece importar: los programas que llegan a tres horas semanales de equilibrio y trabajo funcional son los que muestran las mayores reducciones, en torno al 40%. Decimos «parece» a propósito: esa relación entre dosis y resultado no alcanzó significación estadística y sale de comparar ensayos entre sí, no de repartir a la gente al azar. Las guías mundiales piden 3 o más sesiones por semana, individualizadas, progresivas, durante al menos 12 semanas y mantenidas después.
7. Tres cosas que probablemente te van a sugerir
Quitar las alfombras. Funciona —un 38% menos de caídas— pero solo en quien ya es de alto riesgo. En personas sin riesgo, el efecto es cero.
Revisar la medicación. Hay que hacerlo, pero por sí sola no reduce las caídas: solo funciona dentro de un abordaje que incluya ejercicio. Nunca retires nada por tu cuenta.
Vitamina D. Solo si hay un déficit documentado. No es un tratamiento para las caídas, y las megadosis aumentan el riesgo.
Si se ha caído y quieres saber por dónde empezar, la primera sesión de un Plan Bsalud es exactamente eso: medir equilibrio, fuerza y marcha, y saber de dónde partimos. Puedes ver también nuestro trabajo en recuperación funcional senior.
Escrito por el equipo clínico de Bsalud. Esta lectura es informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.


