Empieza con un estornudo. Luego es al reír, al toser, al levantar a un nieto. Después viene la compresa «por si acaso», localizar los baños antes de entrar en un sitio, y dejar de ir a según qué planes. Y todo con la misma explicación de fondo: es la edad, me pasa desde que tuve hijos, es lo que hay.
No, no es la edad
La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología lo dice sin ambigüedad: perder la continencia no es normal con el envejecimiento ni con ninguna otra condición natural. Es uno de los grandes síndromes geriátricos, y no es un asunto menor: se relaciona con el aumento de caídas y fracturas por las prisas al llegar al baño.
Y aun así, solo una de cada tres personas mayores que lo sufre lo consulta con su médico. Las otras dos lo gestionan solas, en el pasillo del supermercado.
Cuánta gente, de verdad
En España, un estudio con 8.146 personas mayores de 60 años encontró incontinencia urinaria en el 15% de las mujeres y el 11,6% de los hombres. El mismo trabajo observó que el grupo con incontinencia era más sedentario, y sus autores lo interpretan como que la inactividad predispone. Es un estudio observacional: describe que ambas cosas van juntas, no demuestra en qué dirección — si el sedentarismo favorece las pérdidas o si son las pérdidas las que hacen que una salga menos de casa.
El primer tratamiento no es la cirugía. Son los músculos
Tanto la guía europea de urología como la británica NICE coinciden: el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico es el tratamiento de primera línea para la incontinencia de esfuerzo. No el último recurso cuando fallan otras cosas — el primero, antes de plantearse cirugía.
¿Cuánto tarda? Al menos tres meses
Esta es la parte que casi nadie cuenta. NICE es explícita: hay que ofrecer un programa supervisado de al menos 3 meses de duración, con una pauta diaria. Y para poder decir siquiera que no está funcionando, la guía española habla de un plazo razonable de 8 a 12 semanas.
Dicho de otro modo: si a las tres semanas te dicen que esto no es para ti, te están midiendo demasiado pronto. Y si alguien te vende resultados en un mes, no está siguiendo la guía.
¿Y a los hombres?
También les ocurre, sobre todo tras cirugía de próstata. Pero aquí toca ser franco: la evidencia en varones es mucho más incierta. Una revisión Cochrane con 25 ensayos y más de 3.000 participantes concluye que el valor de estas intervenciones tras la cirugía de próstata sigue siendo incierto. Se puede trabajar, pero no se pueden trasladar las cifras de las mujeres.
Antes de nada, descartar
Hay situaciones que necesitan valoración de urología o ginecología antes de empezar cualquier ejercicio: dolor, sangre en la orina, infecciones de repetición, dificultad para orinar, un prolapso importante, una cirugía previa de incontinencia o radioterapia pélvica.
Que le pase a mucha gente no lo convierte en normal. Lo convierte en frecuente. No es lo mismo.
— Equipo clínico Bsalud
Lo abordamos con un Plan Bsalud de 12 semanas — esa duración no es comercial, es la que marcan las guías.
Escrito por el equipo clínico de Bsalud. Esta lectura es informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.


